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Pasiones heréticas Correspondencia 1940-1975

Reseña: Pasolini sabe que escribir cartas se trata no tanto de un reclamo como de una demanda: una demanda de amor (y de verdad) que, como tal, no tiene satisfacción posible o la tiene en un registro completamente diferente al del pedido: el registro del don, el registro de la ascesis o el registro...

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Detalles Bibliográficos
Autor Principal: Pasolini, Pier Paolo
Otros Autores: Bentivegna, Diego (sel., trad., not.), Link, Daniel (pról.)
Formato: Libro
Lenguaje:Spanish
Publicado: Buenos Aires El cuenco de Plata 2005
Series:Extraterritorial
Materias:
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245 1 0 |a Pasiones heréticas  |b Correspondencia 1940-1975  |c Pier Paolo Pasolini ; selección, traducción y notas de Diego Bentivegna ; prólogo de Daniel Link 
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520 1 # |a Reseña: Pasolini sabe que escribir cartas se trata no tanto de un reclamo como de una demanda: una demanda de amor (y de verdad) que, como tal, no tiene satisfacción posible o la tiene en un registro completamente diferente al del pedido: el registro del don, el registro de la ascesis o el registro del arte, que (como han señalado la mayoría de los comentaristas de su obra) muchas veces se confunden. Porque había que sostener lo sagrado, Pasolini insistió en un puñado de formas y motivos: Narciso, Edipo, lo líquido, la contradicción, el poder devastador de los cuerpos, la cruz, la juventud, la extranjería, el corresponsal, (de guerra), el desierto. En fin: aquello que, porque nos devuelve la imagen de lo que no somos aún cuando nos señale la clase de monstruo en que podríamos llegar a convertirnos), nos labia del valor sagrado de lo múltiple, de la desesperación ante la corrupción de la pureza. Pasolini adopta la escritura como espacio de transformación, y por eso no deja de hablar como el médico de sí, no deja de autoanalizarse y diagnosticarse. Todo, hasta el último plano y la última carta, son actos de escritura y todo en ese acto de escritura es una violencia sobre sí (única razón que importa). Gracias a estas cartas, lo que hay de sagrado y de puro en el arte de Pasolini y la fragilidad de su conciencia nos alcanzan, nos tocan, nos involucran, nos contagian. 
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