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La buena economíael vitalismo de aristóteles

La teoría neoclásica falla al entender que las lecturas de los indicadores estándar de desempeño en una economía dependen fuertemente de la efectividad y la latitud de los actores en la economía, quienes no son vistos por la teoría neoclásica. Qué es, entonces, la teoría moderna que sí comprende los...

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Detalles Bibliográficos
Autor Principal: Phelps, Edmund
Formato: Cap.de libro/art de seriada
Lenguaje:Español
Materias:
Descripción
Sumario:La teoría neoclásica falla al entender que las lecturas de los indicadores estándar de desempeño en una economía dependen fuertemente de la efectividad y la latitud de los actores en la economía, quienes no son vistos por la teoría neoclásica. Qué es, entonces, la teoría moderna que sí comprende los mecanismos que generan la alta innovación, el alto empleo y la alta participación. Una mirada a la teoría clásica de la buena vida que se originó con Aristóteles, el vitalismo del filósofo francés Henri Bergson, la búsqueda individual dramatizada por Cervantes y la teoría de la justicia económica desarrollada por Rawls, contribuye a responder esta pregunta. Una economía no puede ser buena si no produce la estimulación, el desafío, el compromiso, el dominio, el descubrimiento y el desarrollo que constituyen la buena vida. La conclusión es que una economía moralmente aceptable debe tener suficiente dinamismo como para hacer el trabajo ampliamente comprometido y gratificante, y tener suficiente justicia, si el dinamismo solo no puede hacer la tarea, como para asegurar una inclusión amplia
Descripción Física:p. 9-20